Capitulo 2. #MiyaguiVerse #Halaby Parte 1.
Un año después de la pandemia, un estallido social sacudió la cotidianeidad de la comunidad de varias regiones del país, incluida Chía, donde una amalgama de vecinos preocupados, jóvenes inconformes con su realidad, políticos en campaña y activistas de ocasión, aprovecharon el encierro para activar una serie de pequeños nodos de rebeldía que un fascista chileno denominó la Revolución molecular disipada.
Uno de los aventajados alumnos de ese fascista, un "héroe militar" que hizo parte de la "operación jaque" es vecino de Chía, y da la casualidad que este pueblo con un no despreciable prontuario vinculado a las mafias y el paramilitarismo tiene la suerte de tenerlo como Director de Seguridad y Convivencia del municipio; como es de esperarse el enfoque de seguridad y convivencia aplicado no es otro que la ya roída estrategia del "enemigo interno".
Aupados en la agresividad provincial de la comunidad, que desinformada y cautiva del medo pide a gritos y groserías seguridad para este pueblo, acabar con los delincuentes, y "limpiar" las calles de personas indeseadas, el Coronel Halaby, fuertemente conectado a las cúpulas militares, policiales y a influyentes políticos ha logrado instaurar en el pueblito un regimen de mano dura contra lo que por prejuicio ha señalado como el enemigo a erradicar.
En la Universidad Militar de la Nueva Granada, el ya adoctrinado héroe de la patria, recibió un cursillo fascista en el que el profesor, un neonazi chileno llamado Alexis López, hizo una lista de las actividades, situaciones y contextos en los que el despertar de la comunidad empezaba a representar un problema para el status quo, y la bicicleta, el arte, la fiesta y el ambientalismo aparecieron en los primeros renglones de la lista.
A pesar de tener un Batallón de Caballería Mecanizada, varias estaciones, subestaciones y puestos de policía, un centro de mando unificado y comunicación en diferentes escalas, las tácticas fascistas urbanas han cambiado, y se han matizado para parecer menos violentas, e incluso pertinentes. La violencia represiva estatal como narrativa se justifico en la petición de los vecinos de acabar con los consumidores del barrio, y la persecución y el abuso policial se hicieron el pan de cada día de los habitantes y beneficiarios de la vida nocturna local, de los consumidores de sustancias psicoactivas y en general de cualquier persona que no se alienara cabizbajo y genuflexo al sistema.
Nunca fui una de esas personas y tal vez por eso la organización me contactó. Fue precisamente por exponer a Halaby en el Fanzine que distribuí durante el Paro Nacional, que supongo que se enteraron de mi existencia y vieron en mí algo que necesitarían para la guerra que estamos librando.
Pero primero, terminemos la misión. ¿Cuánto estoy pesando?
Fin del capitulo 2, Parte 1
Enlácense con "La Carreta de Miyagui" para más placer, pronto inicia la segunda temporada de este hiperfanzine y este carretazo textual será una de las nuevas inclusiones.
Los nombres, lugares y situaciones presentadas en este capitulo son alucinaciones del autor, acomodadas y deformadas para dar espacio a una nueva realidad, dentro de multiversos en los que probablemente hayan personas, lugares y situaciones cuyo parecido con la realidad sea pura coincidencia.
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